Quiénes somos

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I.  Historia: Sobre el año 1952, un grupo de hermanos de la iglesia en la calle Eliseo de Barcelona abren un punto de misión en el barrio de Santa Eulalia de Hospitalet. Un pequeño grupo de hermanos de esa congregación se empiezan a reunir en casas particulares compartiendo el evangelio en plena dictadura del General Franco, con graves restricciones en materia de libertad religiosa al margen de la religión oficial del régimen: la iglesia Católica.

Poco más tarde, en el año 1953, adquieren un local en la calle Holanda de Hospitalet, en el vecino barrio de la Torrassa, lugar donde se reúnen y crecen como grupo.

Es en el año 1957 cuando D. Samuel Vila, incansable líder y siervo de Dios, director de la conocida editorial CLIE, asume la responsabilidad de buscar un pastor para esta obra en el barrio de La Torrassa de Hospitalet. Se fija en un joven predicador y evangelista de la hermana iglesia de Hostafrancs, Este joven de 30 años, Miguel García, junto a su esposa Matilde Angosto, que a pesar de su juventud muestran una madurez cristiana y un afán de servicio al Señor.

En el año 1958, el templo en la calle Holanda ya no soporta el incremento de membresía y D. Miguel, con mas fe que dinero, se lanza a la búsqueda de un nuevo templo que finalmente se consigue, con mucho sacrificio personal de los hermanos, en la próxima calle Rosellón, lugar que hasta la fecha sigue siendo la sede de la Iglesia de la Torrassa.

Después de más de 50 años de ministerio fiel como pastor, Don Miguel García y su esposa Doña Matilde Angosto, en el año 2008, dieron el testigo al pastor actual, Don Pedro Pérez, que junto con su esposa Ruth García afrontan desde entonces los nuevos retos del siglo XXI.

Tampoco podemos olvidar, en los difíciles y pobres tiempos de la posguerra y Franquismo, la ayuda inestimable de nuestros hermanos de la Misión Suiza cuyos responsable Sr. Harmin Hoppler y muy especialmente D. Ernesto Gubler hicieron posible el mantenimiento de la obra aquí y colaboraron de forma determinante en las posteriores adecuaciones y modernizaciones de las instalaciones de nuestro templo; ellos fueron esos ángeles que el Señor dispone cuando todo parece imposible.

En los años 60 y 70, la llegada de muchas personas de diferentes puntos del territorio del Estado para trabajar en Cataluña enriqueció nuestra congregación con fieles hermanos, un buen grupo de ellos procedentes de Puertollano, provincia de Ciudad Real. Actualmente somos receptores de nuevos hermanos de otros países, en concreto de Sudamérica, los cuales también están siendo de mucha bendición.

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