TIEMPO DE NAVIDAD

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Como cada año, desde el inicio del mes de diciembre y hasta el día de fin de año, nuestra iglesia inicia una serie de actividades, especialmente cúlticas, encaminadas a preparar nuestras mentes y nuestros corazones para la celebración de la venida de nuestro Salvador al mundo.

Se trata de una entrañable celebración anual que nos recuerda que el Dios Creador, Soberano de la historia, Santo, Justo, muestra su amor y misericordia para con la humanidad creada por Él, viniendo a este mundo para ocupar nuestro lugar asumiendo nuestra maldición por el pecado y brindarnos la salvación por pura gracia.

Es la celebración del Emmanuel, literalmente Dios con nosotros.

En este período, las Escuelas dominicales de los distintos grupos de edad, abren un paréntesis en los temas que para cada edad se vienen impartiendo, para tratar distintos aspectos de la venida de Jesús a este mundo.

Durante este período que denominamos de adviento, que abarca los cuatro domingos previos a la Navidad, en los cultos dominicales, a parte que las  predicaciones tratan temas relacionados con la encarnación de Cristo y su significado, para la humanidad y para cada individuo particular, los niños participan en el culto con una pequeña reflexión bíblica, una intervención musical y el encendido de una vela de las cuatro que brillarán al final del adviento.

VELAS DE ADVIENTO

Desde hace algunos años, nuestra iglesia, sin ninguna voluntad de hacer de ello en absoluto una liturgia, utiliza esta sencilla escenificación, como método didáctico para que los niños aprendan a través del progresivo encendido de las velas hasta el día de Navidad, las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de Justicia. Malaquías 4:2; Lucas 1:78-79.

Los cuatro domingos de adviento de este año 2019 han tenido las siguientes referencias bíblicas:

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO.

Dios prometió a la humanidad la salvación del pecado
Génesis 3:15
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

Sobre la fe de Abraham escogió un pueblo
Génesis 22:18
“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.

Los profetas anunciaron la culminación de la promesa
Jeremías 33:15-16
“En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. 
«En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: El Señor, justicia nuestra”.

La promesa se cumple por el Verbo de Dios.
Juan 1
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».
14   “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.
9  “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.
12  “y a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

Ahora por la fe somos herederos de esa simiente que es eterna.
Hechos 3:25
“Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”.

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Somos vástagos de la simiente de Dios, porque Cristo vino a este mundo y por su obra completada en la cruz, ahora hemos nacido de nuevo.
1ª Pedro 1:23
“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.

Ese nuevo nacimiento en Cristo nos ha abierto la puerta a la familia de Dios.
1ª Juan 3:1
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”. 

A pesar de que tengamos una nacionalidad terrenal, ahora tenemos una ciudadanía eterna en los cielos.
Filipenses 3:20
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”

Ahora ya no somos del mundo.
El Espíritu de Dios, que habitó en plenitud en Cristo, ahora habita en nosotros y nos revela lo que somos en Cristo.
1ª Corintios 2:12
“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,”

Y él nos trae las Palabras del Padre y del Hijo.
Juan 14:26
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.
Juan 16:13-15
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

Nacidos de Dios para una nueva vida en Cristo.
1ª Juan 3:9
“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.
1ª Juan 5:18
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”.

Somos nacidos de Dios y habitados por su Espíritu, para vivir según el Espíritu.
Romanos 8:9
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”.

Vivir en el Espíritu, es ofrecer nuestra obediencia y alabanza a Dios.
1ª Pedro 1:14-16
como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

Como hijos de Dios tenemos una responsabilidad por la que seremos juzgados.
Hebreos 2:3
“¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?”
1ª Juan 2:28
Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados”.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

En Cristo Dios nos resucitará, en Cristo a una nueva vida
1ª Corintios 15:21-22
Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados
El Espíritu que mora en nosotros es el mismo que resucitó a Cristo Jesús.
Romanos 8:11
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.

Es una nueva vida, en la que como hijos que somos tenemos herencia incomparable.
1ª Pedro 1:3-4
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,”

Una vida que ahora no podemos imaginar y que superará todas nuestras expectativas.
1ª Corintios 11-12
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”.

Por eso podemos ver la fragilidad de nuestra vida terrena actual, con una esperanza que sobrepasa todo entendimiento.
2ª Corintios 5:1
“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”

Cristo nos ha abierto de par en par las puertas del cielo y lo ha hecho viniendo a este mundo y ocupando nuestro lugar.

Ahora, su herencia como hijo, es también la nuestra.

Gloria sea dada a Emmanuel. Vivid estos días en el gozo del Señor.

 

 

FIESTA INFANTIL DE NAVIDAD

El domingo anterior más cercano al día de Navidad, nuestra iglesia celebra la fiesta de la Navidad que corre a cargo de los niños de los distintos grupos de edad de la Escuela Dominical.

Este año la fiesta ha tenido lugar la tarde del domingo día 22 de diciembre y el programa ha repasado el rastro del Plan de Salvación de Dios para la humanidad a través de  diversos personajes del Antiguo Testamento, hasta el cumplimiento de la promesa dada desde el principio a Adán y Eva, con el nacimiento del Mesías prometido Emmanuel, Cristo Jesús.

La narración se ha desarrollado por medio de representaciones de piezas musicales, provenientes del cd musical Canta i Ríe, basadas en los personajes de Adán y Eva, Abraham, Moisés, David, hasta el nacimiento de Jesús en Belén de Judá.

El propósito de ésta fiesta es que los niños y niñas de nuestra comunidad,  puedan ir comprendiendo y asimilando el mensaje del evangelio de tal manera que algún día puedan acudir a Cristo de manera personal y entreguen su vida a Aquel que primero la dio por todos,  para que es su muerte pudiéramos ser llamados Hijos de Dios.

CULTO DE FIN DE AÑO

Como cada año, nuestra iglesia despidió el año 2019 reunidos en torno a la Palabra de Dios y la oración. Es un culto entrañable, en el que la congregación, a través de un repaso de los acontecimientos más destacables vividos durante el año que finaliza, constata la fidelidad y misericordia de Dios, a la vez que, depositamos nuestra confianza en que Dios seguirá haciéndose presente en cada circunstancia del año que comienza.