Iniciativa en la prisión

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Iniciativa en la prisión1La coral Ictus continua su actividad de predicar a Cristo mediante la música. Como vemos en sus actuaciones, la música va acompañada de unas palabras de reflexión y fiel testimonio de la Palabra, que tienen como objetivo llegar a las personas que todavía no han aceptado a Cristo en su corazón.

Informamos recientemente de su visita al centro penitenciario para mujeres en Wad-Ras, donde ofrecieron un recital de su repertorio, el cual ha tocado los corazones de las reclusas y ha tenido como consecuencia la puesta en marcha de un culto dominical, al que asisten muchas mujeres.

Incluso hemos recibido una carta de agradecimiento donde expresan su necesidad de que sepamos lo que están haciendo. A continuación podeis leer la transcripción literal de esa misiva: 

«El pasado domingo tuvimos el culto habitual de las 18h.
Las mujeres venían entusiasmadas por el concierto del día anterior.
Aunque venían algo tristes y llorosas por diversas circunstancias….
Octavio con su guitarra y yo intentamos enseñarles alguno de los cánticos, del concierto del día anterior y que nosotros ya conocíamos de muchos años atrás.
Empezamos con el que el coro dice: …¨Cuan profundo es tu amor, Dios de los cielos , más profundo que el mar es tu grande amor. Alto es, Inmenso es, Profundo es, solo tu….
No nos salió muy mal, incluso me atreví a hacer el contra-canto. Es precioso y muy de adoración.
Entonces Octavio dijo : ahora vamos a intentar cantar otro con palmas y marcando mucho el ritmo:¨Al que está sentado en el trono que es Jesús, a ÉL sea la gloria y el imperio. Al que está sentado en el trono que es Jesús, a ÉL sea la gloria y el poder¨
Este también es muy bonito pero las palmas empezaron a salirnos mal, no pasaba nada, volvíamos a empezar…
Ya se configuraban algunas sonrisas en los labios, no de burla, sino de complicidad y cuando ya no podían ir peor nuestras palmas ( la guitarra iba muy bien ), a Octavio se le escapó un estornudo tan fuerte que se oyó hasta fuera del aula…
Nos miramos todos y no pudimos dejar de reír a carcajada limpia, hasta se nos saltaron las lágrimas, pero de contento.
Cuando se nos pasó, le pregunté a Octavio si recordaba algún texto donde Jesús se rió, porque yo sólo recordaba uno en que Jesús lloró.
No, en la Palabra se nos habla de Gozo, que nada tiene que ver con las cosas que vienen del exterior…Pero en aquellos momentos fuimos tan felices que por un momento olvidamos los problemas.
Y terminamos el culto con mucho gozo en el corazón.